Sabor dominicano en boca de todos

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Como reza el eslogan de nuestro Ministerio de Turismo, “República Dominicana lo tiene todo”. Y dentro de ese “todo” está su gastronomía, y muy particularmente la que exhibe la ciudad de Santo Domingo, que ostenta el exclusivo título de Capital de la Cultura Gastronómica del Caribe, otorgado por la Academia Iberoamericana de Gastronomía (AIBG).

La distinción de haber sido la primera Capital de la Cultura Gastronómica del Caribe, en dos períodos consecutivos, representa un posicionamiento único de la ciudad de Santo Domingo en toda la región. Además de haber sido el primer asentamiento europeo en el Nuevo Mundo, y su Ciudad Colonial declarada por la UNESCO en 1990 Patrimonio de la Humanidad, las tierras, mares e industrias dominicanas producen de manera sostenible una inmensa variedad de alimentos, ingredientes y productos de alta calidad, que presentamos al mundo con cinco siglos y un cuarto de trabajo arduo y con fuertes influencias culturales de índoles taína, europea y africana.

Le toca ahora a Santo Domingo poner el “sabor dominicano en boca de todos”. La Academia Dominicana de Gastronomía (ADG), mediante su vinculación exclusiva con la AIBG y con la Real Academia de Gastronomía (RAG), tiene este propósito, y es con ese fin en mente que ha venido ampliando su círculo de influencias para promover el emprendimiento de los proyectos necesarios.

Es muy importante reconocer la existencia de la necesaria consciencia política requerida para mover una agenda nacional a favor de la gastronomía dominicana. Por un lado, el Ministerio de Cultura ha tenido un rol importante en el apoyo a actividades relacionadas, incluyendo elevar la petición ante la UNESCO, conjuntamente con Cuba, para declarar el casabe patrimonio inmaterial de la humanidad. También, el Ministerio de Turismo viene llevando, por años, el “sabor dominicano” a importantes eventos y ferias internacionales, con la experta gestión culinaria a cargo de la reconocida cocinera dominicana Esperanza Lithgow, con quien han colaborado otros destacados protagonistas de la cocina del país.

El año 2018 fue un hito en el sentido antes mencionado por la promulgación de la Ley de Gastronomía Dominicana No. 20/18, reconociéndola como patrimonio cultural e inmaterial de la nación y, a su vez, declarando el segundo domingo de cada diciembre como “Día Nacional de la Cocina y Gastronomía Dominicana”. Así mismo, el Ministerio de Relaciones Exteriores constituyó la Comisión Consultiva Público-privada de la Diplomacia Gastronómica, integrada por los ministerios de Agricultura, Turismo y Cultura, el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEI-RD), la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo), la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores), la Asociación Dominicana de Restaurantes (ADERES), la Asociación Dominicana de Chefs (ADOCHEF), los clusters y la ADG.

Tenerlo “todo”, como insinúa el eslogan, implica una gestión responsable de parte de los actores involucrados, con una visión compartida. La ADG, en su afán de lograr el posicionamiento internacional de la gastronomía dominicana, trabaja para conjugar voluntades pública y privada con estrategias necesarias que permitan lograr el objetivo. Que Santo Domingo disfrute hoy del beneficio de ser Capital de la Cultura Gastronómica del Caribe es muestra de ello y producto del trabajo de muchas instituciones y personas comprometidas, que ha permitido seamos beneficiarios de esta gran oportunidad para montar todos los esfuerzos en el mismo barco y conducir nuestra gastronomía al puerto anhelado.

La trascendental designación de Capital de la Cultura Gastronómica del Caribe constituye, sin dudas, el gran escenario que hemos merecido, y sobre el cual estamos abocados y comprometidos a exponer al mundo lo mejor de nuestro patrimonio gastronómico para posicionar, con entusiasmo y orgullo, el “sabor dominicano en boca de todos”.

Luis Ros

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Cortar en juliana una cebolla dulce, desescamar, filetear y porcionar un dorado que dio su último coletazo entrando en la cocina, desplumar y deshuesar una codorniz. Emulsionar un huevo en aceite para conseguir la magia de la creación de una mohonesa. Convertir unos huesos de vacuno, unas cuantas hortalizas y un discreto vino tinto en un caldo, jugo, demiglace o glace. Y también, desleir un chocolate en un baño maría, conseguir una crema pastelera sin que se pase de cocción.

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