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La palabra ¨mabí¨ parece ser antillana y referirse a la bebida que conocemos los dominicanos, ya que entre los indígenas caribe la palabra “maby” era usada para una bebida a base de batata cuya azúcar propia permitía la fermentación de la misma. Sin embargo, según el reconocido historiador y arqueólogo dominicano Marcio Veloz Maggiolo, no hay informaciones claras de cuándo en la isla de Santo Domingo comenzó a prepararse esa especie de cerveza fermentada a partir de varios tipos de materia prima.

Aunque mabí es bebida de origen indígena, no existen datos precisos sobre su uso precolombino en tierra dominicana, aunque si la de batata y yuca en las otras Antillas.

El mabí que conocemos hoy día, es una bebida fermentada, cuyo proceso es muy parecido a la elaboración de la cerveza artesanal, preparado a base de: “bejuco de indio” (colubrina arborescens), árbol pequeño de hasta 4,5 m de altura, de corteza marrón-anaranjada que se desprende fácilmente y de la que se prepara esta bebida. El árbol Florece desde el verano hasta el otoño.

El sabor del mabí es comparado con el de la cerveza de raíz, también se puede consumir sin fermentarse y por lo tanto libre de alcohol como refresco o té. Entre los dominicanos del interior se le atribuyen propiedades medicinales y afrodisíacas.

Para algunos autores, el origen del mabí es más bien tardío y debe estudiarse desde la región Este y está relacionado con los inmigrantes barloventinos. Sin embargo, para otros investigadores su distribución en el Cibao es más antigua y su génesis debe derivarse de un producto como el “Pru” o el “mabi de Cacheo” de los cuales hablaremos en otra entrega.

La historia del mabí seibano (por ser el más conocido) tiene su origen a finales del siglo XIX (1883) en una bebida preparada por un holandés criollo de curazao y María Vallejo de Duvergé (Mamá Teté). El refresco, preparado a partir de bejuco de indio, gozaba del gusto y preferencia del pueblo. En ese tiempo no se conocía el hielo ni se envasaba en botella, por eso se servía en tazas, vasos y jarros a temperatura ambiente. Era endulzado con melao y en ocasiones con miel de abeja. Su calidad y popularidad mejoró más adelante con el uso de la azúcar negra y su embotellado.

No podemos asegurar si los caciques indígenas tomaban mabi, pero refiere Roberto Cassá, historiador, sociólogo, escritor y educador dominicano, que entre la familia de fabricantes de este refresco se conserva la tradición de otro “cacique”, Rafael Leonidas Trujillo, quien mientras fue jefe de puesto de la policía nacional en el Seibo, era un asiduo consumidor del mabí seibano.

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